Corridas de toros

La corrida de toros o tauromaquia es una competición letal entre humanos y toros o toros entre sí. La mayoría de las veces, incluye a personas que intentan someter públicamente, inmovilizar o matar a un toro, generalmente de acuerdo con un conjunto de reglas, pautas o expectativas culturales. Aunque las personas a menudo piensan que el „ toreo del estilo español“, es el representante más típico y característico del toreo, existen diferentes formas y variedades en distintos lugares alrededor del mundo. Algunas de estas formas implican bailar alrededor o encima de una vaca o toro, o un intento de capturar algún objeto del animal. La corrida es un espectáculo tradicional en muchos países, incluidos España, Portugal, partes del sur de Francia, India, Tanzania y algunos países latinoamericanos (México, Colombia, Ecuador, Venezuela y Perú).

La tauromaquia de estilo español se llama corrida de toros o la fiesta (Festival). En la tradicional corrida, tres matadores, cada uno de los cuales ataca dos toros de cuatro a seis años de edad y  que pesan al menos 460 kg (1,014 libras). Cada matador tiene seis asistentes: dos picadores,un jinete y tres banderilleros, que junto con los matadores son colectivamente conocidos como toreros y mozos de espadas.

La mayoría de las corridas de toros portuguesas tienen lugar en dos etapas: el espectáculo del cavaleiro y la pega. En el cavaleiro, un jinete —en un caballo Lusitano portugués (entrenado especialmente para las peleas) — apuñala al toro desde el caballo. El objetivo de esta lucha es clavar tres o cuatro bandeiras (pequeñas jabalinas) en la parte posterior del toro. En la «pega» reducen al animal.

Jallikattu es un espectáculo tradicional llevado a cabo en Tamil Nadu, India; como parte de las celebraciones de Pongal en el día de Mattu Pongal. Los toros Bos indicus se crían específicamente para este acontecimiento y la raza en concreto, criada para este propósito, se conoce como «Jellicut». Durante el jallikattu, un toro es liberado ante un grupo de personas y los participantes intentan agarrar la joroba del toro y se aferran a ella por un determinado tiempo, distancia o con el objetivo de tomar un paquete de dinero atado a los cuernos del toro.   Las prácticas antes de liberar al toro incluyen: pinchar al toro con palos afilados o guadañas, flexión extrema de la cola —que puede fracturar las vértebras—, y morder la cola del toro. Durante los intentos de someter al toro, los participantes lo apuñalan con diversos objetos, como cuchillos o palos, lo golpean con los puños, les ssaltan encima y lo arrastran por el suelo.

Mujeres en las corridas de toros

Conchita Cintron es una torera peruana, posiblemente la más famosa en la historia de las corridas de toros. Patricia McCormick se convirtió en la primera toreadora profesional estadounidense en enero de 1952. Bette Ford fue la primera mujer estadounidense en torear en la Plaza México, la mayor plaza de toros del mundo. En 1974, Angela Hernández Gómez, de España, ganó un caso en la Corte Suprema española, que permitió a las mujeres ser toreras en España; se había impuesto una prohibición contra las mujeres en España en 1908. Cristina Sánchez de Pablos, de España, fue una de las primeras toreras y debutó en Madrid el 13 de febrero de 1993.

¿Las corridas de toros son crueles?

Cada año, más de 40.000 toros son brutalmente sacrificados en las plazas de toros de todo el mundo. Desde el momento en que entran en el ruedo, no tienen ninguna oportunidad. Pueden ser debilitados por golpes con sacos de arena, debilitados con laxantes, drogados, afeitando sus cuernos para impedir su navegación, o les frotan vaselina en sus ojos para afectar su capacidad de juzgar la distancia.

En una corrida de toros típica  española, el toro entra en la arena y es abordado por los picadores, en caballos con los ojos vendados, que clavan lanzas en la espalda y los músculos del cuello del toro. Esto afecta la capacidad del toro para levantar la cabeza y defenderse. Ellos clavan y retuercen las lanzas para asegurar una pérdida significativa de sangre.

Luego, los banderilleros entran a pie, distraen al toro y corren a su alrededor mientras clavan las banderillas (palos de colores brillantes con puntas de arpones en sus extremos) en su espalda. Cuando el toro se debilita por la pérdida de sangre, los banderilleros corren el toro en círculos hasta que éste se marea y deja de perseguir.

Finalmente, el matador aparece y después de provocar unas cuantas exhaustivas embestidas del animal moribundo, intenta matar al toro con su espada. Si falla, logrando sólo mutilar más al animal, se llama a un verdugo para que apuñale al toro exhausto y sumiso. Se supone que la daga corta la médula espinal del animal, pero incluso esto puede ser difícil, dejando el toro consciente, pero paralizado; mientras es encadenado por sus cuernos y arrastrado fuera de la arena.

Si la multitud está contenta con el matador, las orejas y la cola del toro son cortadas y presentadas como trofeos. Unos minutos más tarde, otro toro entra a la plaza y el círculo sádico vuelve a comenzar.

La industria turística es uno de los mayores partidarios de las corridas de toros. Los agentes de viajes y los promotores turísticos, retratan la lucha como una competencia festiva y justa. No le dicen a los turistas que el toro nunca tiene la oportunidad de defenderse, y mucho menos de sobrevivir. La mayoría de los visitantes extranjeros que son testigos de una corrida de toros la rechazan, quedan disgustados y entristecidos por la crueldad del espectáculo y nunca quieren volver a verlos.

Encierro de toros

El turismo también mantiene en negocio al cruel encierro de toros en Pamplona, España. Los toros se mantienen en llenos de personas a oscuras y cuando son empujados a las calles mediante descargas eléctricas, se ciegan momentáneamente por la luz solar. Los corredores golpean a los animales con periódicos enrollados y les retuercen las colas. Los animales en pánico, a menudo, pierden el equilibrio en las esquinas y chocan contra las paredes, rompiéndose huesos y lesionándose. La mayoría de los turistas no saben que todos los toros serán asesinados más  tarde en la plaza de toros.

Oposición a la Corridas de toros

La oposición a las corridas de todos está aumentando. En abril de 2004, el Ayuntamiento de Barcelona declaró a Barcelona una ciudad anti-corridas en un esfuerzo por prohibir este deporte primitivo y sanguinario. En noviembre de 2008 la iniciativa de los Verdes Catalanes, uno de los tres principales partidos políticos de Cataluña, acordó la oposición a las corridas de toros y otras formas de crueldad animale. En total, 52 municipios catalanes se han declarado en contra de las corridas de toros y se ha presentado una moción al Parlamento de Cataluña que podría ampliar las leyes existentes de crueldad animal para incluir las corridas de toros. Según una encuesta de 2013 de Ipsos MORI, más del 70% de los españoles no tienen interés en asistir o apoyar las corridas de toros y más de tres cuartos se oponen al uso de fondos públicos para apoyar a la industria taurina.

Corridas portuguesas «Sin Sangre»

A pesar del nombre, las corridas de toros «sin sangre» portuguesas no tienen nada de «sin sangre». El toro es apuñalado con banderillas por un matador a caballo, causando heridas profundas y una importante pérdida de sangre. El toro es atormentado por ocho forcados, siete de los cuales agarran la cabeza del animal mientras que el octavo tira de su cola, deteniendo finalmente al animal exhausto. El toro es arrastrado fuera de la arena y se deja sangrando esperando su sacrificio, horas o incluso días después.

Caballos en las corridas de toros

Los toros no son las únicas víctimas de las corridas de toros. Los caballos se utilizan para llevar personas con lanzas y otras armas con el fin de apuñalar al toro y debilitarlo. Los caballos utilizados en las corridas de toros están con los ojos vendados y a veces les tapan los oídos con trozos de periódico húmedo para que no se asusten del toro o el ruido de la multitud. Estos animales son a menudo corneados cuando los jinetes los obligan a moverse cerca de los toros aterrorizados, que tratan de protegerse a sí mismos. Cada año, aproximadamente 200 caballos son asesinados en las plazas de toros de todo el mundo.

¿Qué puedes hacer?

Si está planeando visitar un país que permite la corrida de toros, informe a su agente de viajes que está en contra de la crueldad animal en cualquier forma y que no desea que se incluyan entradas para las corridas de toros en ningún paquete turísticos. Antes de ir de vocaciones al extranjero, puede escribir al embajador del país y preguntar si los rituales relacionados con la matanza de animales se encuentran entre las atracciones turísticas del país. Deje claro que no quiere participar en estas actividades y nunca tenga miedo de hablar de la crueldad de las corridas de toros.

Por favor escriba a las embajadas de España, México y Francia y explique que mientras este cruel deporte sanguinario continúe, nunca visitará estos países.